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CANCIÓN PARA QUE JUAN PEDRO SEA FELIZ
Nació ayer. Nace hoy. Él es un brinco de luz entre las hojas del otoño.
Se llama Juan Pedro y su mirada es un camino entre el amor y mañana.
-¡Mañana! -gritan sus pies de caramelo. ¡Mañana! Nadie sabe cuándo empezó su patria,
dónde ha nacido antes, quién lo acompañó en la partida ¿y esa luz?
¡Un tobogán de nube para Juan Pedro! Brincará también entre las azucenas. ¿Jugó antes con las estrellas?
Mírenlo: nos aparta de lo que nos aparta. Une lo que nos une.
Juan Pedro se llama ¿Cómo se llamaba? El amor es una alta
llamarada que nos consume. Leños somos. Y queda el fuego.
Hoguera para quemar la turba Que nos quemaba. Todos los niños ofician de colmenas invisibles.
¿gustamos de esa miel? Abejas que danzan En ese invisible jardín.
Oh, de los que creen sin ver! Miel para aclarar los ojos. Receta: los ciegos andan.
Juan Pedro se llama ¿Cómo se llamaba? Los niños sujetan la luz,
el candelabro, la rosa invisible de ese jardín sin abejas.
¡Ha dado diez pasos ayer! Dará mil pasos mañana, Mil pasos lo llevarán de esta casa.
Mil pasos lo traerán Y se conservará la luz. nos seguirá. Lo seguiremos.
El sabe que nos ha encontrado ¿Él sabe que nos ha encontrado? ¿Yo sé? ¿Vos sabés? ¿Sabemos nosotros?
Una soga para que Juan Pedro salte. Una hamaca para que Juan Pedro ría. Un nido de hornero para que Juan Pedro asista
a la emoción de la casa. Una casa, una canción, un himno en armónica,
Un caramelo, una hermanita que se llama Luna. Un capitán que se llame Leandro.
Clarisa puede ser el nombre de la rosa. Un hombre que entre y salga
por esa puerta al que le digan papá.
Y una mamá. Ese no puede faltar. Entonces, Juan Pedro Será feliz.
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